LA GRAN PIEDRA
Haber dejado todo para emprender esta travesía fue la mejor decisión. Ya no era útil seguir corriendo detrás de objetivos tan mundanos y burgueses. Mis hijos me entendieron, es decir, lo aceptaron; no se si me dieron la razón, o simplemente sintieron lástima por mí, y no opusieron resistencia. Es verdad que ya no me necesitan, al contrario, a medida que pasa el tiempo, soy yo el necesita mas de ellos. Los primeros kilómetros por el estrecho sendero los disfruté de sobremanera; el cielo claro, el aire n que se iba tornando cada vez mas fresco y ese sonido que iba desde el profundo silencio hasta los mas sorprendentes sonidos que produce la naturaleza. Seguí caminando y vi venir a un lugareño que bajaba, seguramente era alguien que vivía en alguna de las pocas casas que hay en la montaña y se dirigía a trabajar o hacer alguna compra al pueblo; podría estar yendo o viniendo de muchos lugares, y con algún otro fín del que yo me aventuraba a suponer, pero como hombre de ciudad y mod...