UN DIA DIFICIL
UN DIA DIFICIL
Imposible hacerse el
desentendido de tamaño acontecimiento. Me venía preparando para esta situación,
este momento iba llegar, como llega todo lo bueno y lo malo, como la muerte,
que uno se hace el distraído, o vive fingiendose eterno, pero siempre llega.
Esta vez no era tan grave, o
si, pero a diferencia de la muerte, que
no nos trae consecuencias posteriores, este acontecimiento si me iba a dejar
secuelas.
No hay manera de que esto pase
y yo pueda salir ileso del todo, de todas formas tendría que elaborar un plan
para que el daño sea el menor posible. Fingir indiferencia hasta el momento
crucial en que se desarrollen los hechos no era una buena estrategia, hasta
podría ser peor, ya que la realidad se iba a terminar imponiendo y sería mucho
peor si me tomara desprevenido. En ese caso iba a tener que actuar en el
momento, arriesgando a tomar una mala decisión, consecuencia del apuro y de la
inmediatez.
La noche del viernes había
transcurrido tranquila, salvo por un pequeño traspié, no debería darle mayor
importancia ya que era un hecho que nada tenía que ver con lo que sucedería al
otro día. De todas formas no me fui a dormir tranquilo, a veces, en vísperas de
un momento crucial en nuestras vidas es necesario que todo vaya saliendo a la
perfeccion hasta las cosas más insignificantes, porque esos mínimos hechos que
no salieron bien podrían ser malos presagios que se inclinaban en nuestra
contra al momento de real batalla.
Dormí bien, como hacía mucho
que no lo hacía. La mente, esa enemiga y manipuladora serial que nos acompaña
en todo momento, y no precisamente para hacer de nuestra estadía por este mundo
de un lugar de placer y serenidad, esta vez no pudo derrotar al ejército de
protectores, que podemos llamar instintos. Es así que mientras mis amigos no pensantes,
luchaban una feroz batalla contra los los aliados de la razón, yo entrecerraba
mis ojos y me entregaba a las delicias del mundo del subconsciente.
Y llagado el día, y sin
ninguna estrategia definida, no quedo otra alternativa que enfrentar la
situación. Mientras desayunaba pensé en rezar, muchas veces había estado en
esta situación en donde la fe parece ser la única salida. Aunque no estaba muy
seguro de molestar al supremo para este acontecimiento que podía ser tan banal.
Dios debe ocuparse de otros asuntos, guerras, enfermedades, hambrunas. Además,
pensé, si los que desean lo opuesto a lo que quiero yo también rezan, como
definiría el Señor esta cuestión. Quizás sea el deseo y la voluntad de la
mayoría el que incline la balanza hacia uno u otro lado.
Los nervios avanzaban junto
con el día, la televisión y la radio no hablaban de otra cosa que el partido.
El clima ya estaba tenso, el aire
denso, eran las horas previas. Todavía no puedo entender cómo me pudo haber
afectado tanto, encima no tenía ningún plan, pensé en salir, caminar y despejar
mi mente, quizás en el movimiento encuentre respuestas. El cine era una buena
opción. Siempre es un buen lugar para aislarse, un lugar cerrado, oscuro, donde
uno se puede esconder tranquilo, y sin embargo no estar solo; porque en la
pantalla siempre hay una historia, buena o mala, pero con personajes que
hablan, nos distraen de la abrumadora realidad. Una tregua al mundo de
aproximadamente dos horas.
Pero si bien era una buena
opción, no creía poder estar sentado y quieto, demasiada ansiedad ameritaba un
desgaste físico. La natación si podía servir, estaba acostumbrado a nadar
largos lapsos de tiempo, bien despacio, pero podía nadar parando muy poco. Otra
forma de aislamiento, como el cine pero diferente, en los 6 andariveles de la pileta había otros
como yo, aunque cada uno en lo suyo, es un deporte individual en que cada uno
va y viene de borde a borde, metiendo la cabeza en el agua, braseando y sin interactuar
con los demás.
Entonces salí a la calle y ya
se notaba el clima de final. La gente yendo a abastecerse, principalmente con
cervezas, fiambres patatas picada o algunas masas, facturas u otras cosas
adecuadas para el horario en que empezaría el evento, el mismo que coincide con
la hora del te en Londres.
Camine mucho, fui bajando
desde Villa Crespo y llegué a San Telmo, me distraje, aunque la realidad se me
imponía cada momento cada vez que me cruzaba con camisetas azules y amarillas.
Llegue al club pero ese día no estaba la pileta disponible por un problema con
el agua. Entonces seguí caminando, esta vez por una de las calles del bajo
paralelas al río, atravesando todo el barrio de San Telmo. Así como un
condenado se entrega a su verdugo yo iba caminando para el lugar donde todo era
azul y amarillo, todavía no se porque, quizás inconscientemente tenía que
demostrarme a mi mismo que al enemigo hay que enfrentarlo sin miramientos, no
temerle nunca. Y ya llegando al parque Lezama decidí entrar al museo histórico
Nacional, siempre hay alguna muestra buena para ver. Esta vez el tema era un
recorrido donde se exponían los cuadros con la temática de la lucha entre
federales y unitarios.
Eran algo así como un River y
Boca del siglo XIX, el país se dividido en dos partes.
Entre al museo y al ver la
clásica figura de Rosas pintada al óleo, pensaba de que equipo seria hincha Juan
Manuel si hubiera vivido en esta época, lo más probable es que se inclinará por
los rojos de Avellaneda, aprovechando el rojo punzo con el que se identificaba
su gestión.
El enorme cuadro que
representaba la batalla de Caseros se podía ver como si fueran 44 piernas
disputando el preciado balón.
No había forma de distracción,
todo confluia en la pelota, el partido que comenzaría en pocas horas. Aún
dentro del museo se seguían escuchando los bombos y los cantos de los hinchas
xeneises que se habían juntado en el parque Lezama.
No había mucho más que hacer
ahí adentro, salí y comencé a caminar por las calles de San Telmo sin ningún
rumbo. La ansiedad de la gente iba creciendo, la ya gastada frase "tensa
espera" podía resumir el clima del momento. El día estaba lindo, soleado y
no hacía mucho calor, eso me predisponia bien, los días lindos nos hacen creer
que las cosas de esa jornda nos van a salir bien, nos mantienen optimistas,
pero la verdad es que el día lindo en esta ciudad eran para todos, para los de
boca y para los anti boca, como lo era
yo.
No es precisamente una virtud
ser “anti”, y siento un poco de culpa por esto, pero no lo puedo evitar, en
realidad todos somos un poco anti de muchas cosas, y eso tiene un componentes
negativos, algo de rencor, venganza, resentimiento, envidia, celos, y otras
cosas que prefieren no seguir enumerando para no sentirme peor. Pero me da algo
de tranquilidad pensar que ese antagonismo al que estoy expuesto mucho tiene
que ver con mi sentimiento con River. No hay nada que hacer nos necesitamos, no
concebimos el mundo uno sin el otro, la alegría de uno es la tristeza del otro.
Y para sentirme menos culpable, también pienso que este resentimiento me fue
infiltrado desde mis primeros años. Yo no había nacido pero mi viejo me contaba
que cuando se perdió la final con Peñarol, al otro día se había encontrado con
maíz sobre su escritorio. Siempre me decía que el era muy argentino, pero si
jugaba Boca contra los peores villanos, enemigos de la justicia y
antiperonistas, igual prefería que ganen estos últimos.
Lo más lamentable es que no
solo en el fútbol pasan estas cosas, aunque nadie lo reconozca, en la vida real
cada uno de nosotros siente que da un pasito adelante cuando alguno de nuestro
círculo cercano da uno para atras; no es que todos queramos que a los que a los
demás les vaya mal, pero la vida es un juego también, competencia, y a veces la
derrota del otro es un cobarde y mediocre triunfo de uno.
Tengo mucho amigos de Boca, y
algunos de ellos son para mi mucho más queridos, y mejores personas que algunos
de los que comparten mis colores, y la verdad es que me gusta verlos bien,
felices, alegres y contentos. Pero ojalá sus alegrías por esta única vez, se
les de por cualquier otra razón, podrían acertar la lotería, conseguir un
aumento de sueldo, los solteros alguna grata compañía, los casados obtenga
alguna aprobación de sus exigentes esposas, los que son un poco hipocondríacos,
que un estudio les haya dado optimo. Pero no la alegría de un campeonato con el
cual yo iba a ser víctima de las cargadas de ellos.
Camine un poco más hasta salir
de esta zona tan localista, pero por todos lados se veía gente con esos
colores. En algunos balcones se veía grupos de personas colgando alguna
bandera, cantando, entrando y saliendo del balcón, mirando para abajo, y para arriba
hacia el cielo como implorando que se les de el triunfo.
Si, todos metemos a Dios en esto, como si no
tuviera cosas más importantes que arreglar, pero el hincha es egoísta, cree que
su sufrimiento puede equipararse al del que tiene hambre, o sufre injusticias o
simplemente el de que tiene una suegra que nunca lo deja en paz.
Me metí en un bar y me senté
en la mesa del fondo, no había tele y estaba a salvo de los ruidos de la calle.
Pedí un sanguche y una gaseosa, comer también sirve para soportar la angustia,
me pude distraer un poco pensando en lo que había visto en el museo. Unitarios
y federales era un tema que desconocía bastante, siempre estuve más
compenetrado con la historia del siglo xx, la época de los conservadores, el
surgimiento del movimiento obrero y del partidos radical, la década infame, con
el golpe a Irigoyen de 1930…1930 y otra vez, la pelota, el primer mundial y el nacimiento
de la era profesional de en el país. Otra vez el fútbol, imposible escapar,
encima me percate que en una de las paredes del bar estaba la imagen de
Maradona levantando la copa del mundo. Eso también era algo que tuve que
aceptar, ellos tienen al mejor. Si, es de todos, pero es más de ellos que de
nosotros, la admiración por el es mi talón de Aquiles, si hasta me parece una
genialidad lo que hizo aquella noche de 1981 cuando lo dejo desparramado por el
piso al Pato, y si que me dolió, eso hace que mi los odie mas todavía.
Mientras llegaba al obelisco,
y hacia un esfuerzo mental para no imaginar lo que pasaría después del partido
en este lugar, pensaba en si realmente valía la pena este exceso de pasión.
Quizás había formas más moderadas de vivir el fútbol, sin tanto dramatismo,
como un juego digno de ver, entretenerse un par de horas, sentirse un poco
contento si el que gana es tu equipo, y que no pase nada si se pierde.
Ya demasiados problemas
tenemos en nuestra vida personal, todos los días desde que nos levantamos hasta
cuando terminamos el día estamos ganando o perdiendo cosas, plata, amigos,
amores, venciendo o padeciendo dolores físicos y psicológicos; entonces, para
que agregarle situaciones tensas a nuestras cansadas vidas.
Ya no podía soportar la
tensión; estaba a punto de activar el plan A/C (ir a mi casa a ver el partido
tomando cualquier tipo de alcohol con medio Clonazapan), y entregarme al
destino. Ya faltaba media hora y estaba decidido a ejecutar el plan, fui a la
parada del ómnibus que me llevaba a mi casa, en la calle ya quedaba poca gente,
los que no le importaba el futbol y los que si les importaba pero no
participaban como hinchas y lograban desentenderse de la situación; a los
cuales yo envidiaba profundamente. El colectivo se hacía esperar; como todos
los que están en la misma situación de espera que yo, me dedique a mirar cuanto
volante esté pegado sobre el refugio de la parada. Clases de guitarra; Tarot;
Masajes a domicilio; Clases de Matematica, y el que cambió mi destino para
siempre ¡DEJE DE ODIAR /ENVIDIAR A SU RIVAL!, ¿era un mensaje para mi?, ¿Porqué justo ese volante
frente a mis ojos en este peciso momento?. Es que todo lo que me pasaba este
día era justo por mi odio al adversario; ¿Porqué no ser feliz disfrutando de
los logros propios y sin importarme lo que pase con los contrarios?. Había un
número celular en el volante y como un impulso irrefrenable lo marqué; me
contestó la voz de una mujer, le explique brevemente lo que me pasaba y me dijo
que ella tenía la solución, pero que tenía que ir antes de enterarme del
resultado del partido; me pasó la dirección y acudí a su domicilio sin pensarlo
demasiado.
Era una mujer de mediana edad,
debió haber sido muy atractiva de joven, su casa estaba llena de duendes y se
olia a sahumerios, había un buda gigante en un rincón de la sala de estar; la
misma estaba repleta de adornos de la india, cuadros egipcios y de otras
antiguas culturas. La mujer me explicó que no era ningún truco que ella podía
interceder entre las fuerzas de una antigua cultura indígena que vivió tiempo
atrás en la esta ciudad y que tenía el poder de con solo mirar a los ojos de la
gente afectada por algún tipo de obsesión o fanatismo, no de eliminarlo, pero
si de atenuarlo; simplemente necesitaba hablar un rato con esa persona, conocer
aspectos de su infancia y de su vida y lograr que ésta confié plenamente en la
terapia, sin esa condición, era en vano el intento. No se si era la profundidad
de sus ojos; mi desesperación, o que su mirada me recordaba a una antigua novia
de la que yo había estado perdidamente enamorada, pero la mujer me cautivó en
pocos minutos, y no hice mas que mirarla a los ojos y contestar a todas sus
preguntas como un sumiso alumno a su maestra. Después de una charla de
aproximadamente dos horas en la que yo logré abrirme y contarle aspectos muy
íntimos de mi vida, algunos de los cuales no los conocían ni mis amigos mas
cercanos, ella me hizo cerrar los ojos, dijo una palabras en un idioma que yo
desconozco, quizás de alguna vieja lengua indígena, y me dio de tomar un
brebaje que me iba a inducir al sueño; me pidió que me recueste en un sofá que
había al lado del lugar dónde habíamos estado hablando y que descanse un rato,
me iba a quedar dormido un rato, y luego de despertarme ya empezaría a surgir
efecto aquel hechizo. Aquella palabra me preocupó un poco por primera vez;
hasta ese momento estaba tranquilo y me había sentido muy bien con la dama,
pero “hechizo”, lo asociaba con “bruja”, con fuerzas del mal; ¿y si todo esto
traía consecuencias malas?, no le había preguntado sobre posibles efectos
secundarios de esta “terapia”, asi que antes de recostarme le pregunté si debía
preocuparme por algo. Me dijo que solo iba a desaparecer mi obsesión por la que
yo acudía a este lugar; todo lo demás seguiría igual; como yo le había contado
durante la charla el motivo concreto de mi preocupación del día de hoy; ella me
dijo que eso iba a dejar de ser un problema, es decir; si Boca ganaba y salía
campeón, por supuesto que no me iba a alegrar, pero tampoco iba a sufrir;
quizás como efecto secundario leve traiga asociado que me olvide de algunos
eventos que tengan que ver con la pasión futbolera; pero esto se da solo en un
3% de los casos; asi que no debía hacerme mucho problema por esto. Mientras la
mujer me contaba de algunos casos de los que había atendido anteriormente yo me
iba relajando; sus historias eran como esos cuentos que a uno le cuentan de
chico antes de irse a dormir; me contó de una persona obsesionada con una
mujer, esta lo había abandonado y el hombre no podía sacársela de la cabeza;
acudió a su ayuda y el hombre logró resolver el problema; creo que me contó
otros casos pero recuerdo esta historia como la última antes de dormirme.
Al despertar me costó un
instante saber en dónde me encontraba, la sensación era que había pasado mucho
tiempo dormido; la mujer me preguntó como me sentía y ahí empecé a recordar. Me
dijo que me quede un rato acostado, que por lo visto tenía buenas noticias para
mí ya que no se escucharon bocinazos ni bombas de estruendo provenientes de la
calle. No entendí a que se refería ese comentario, la mujer se dio cuenta y
entonces comentó para si misma que ya estaba surgiendo el efecto.
Me invitó a sentarme a la mesa
y me sirvió un té, yo no recordaba el motivo concreto por el cual había acudido
a ese lugar, ella me fue explicando toda la situación, aún estaba muy
confundido pero tenía alguna noción acerca de lo que me hablaba. Nos despedimos
y me dijo que la llamara si notaba algo muy fuera de lo común. Volví caminado a
mi casa, las calles estaban silenciosas; ya era de noche; me acordaba del museo
que había visitado a la mañana; de unitarios y federales, pero nada del
partido; pasé por un bar y por la ventana pude ver la televisión prendida y el
zócalo que decía “BOCA PERDIO LA FINAL DE LA COPA”, no me importó para nada esa
información.
Seguí caminado, me sonó mi
celular y atendí, era mi mejor amigo, con el que siempre vemos los partidos de
River
-
Hola! donde andabas! Te metiste en un termo, te
estoy llamando desde que terminó el partido, viste, se quedaron con las ganas,
y además si la ganaban no pasaba nada, después de lo que pasó en Madrid a
nosotros no nos pueden cargar mas.
-
¿Porqué? ¿Qué pasó en Madrid?
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