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Mostrando entradas de julio, 2025

LA VENGANZA DEL JUEZ DE LINEA

  LA VENGANZA DEL JUEZ DE LINEA.                                 -Ya sé que te parecerá raro que justo yo te venga a visitar; no sabes lo que me costó convencer a tu familia que me dejen entrar; pero tu hermano fue el que habló con tu esposa, claro, ella apenas me vio se puso como loca; me insultó de arriba abajo, pero estuvo bien tu hermano, él se dio cuenta de que yo estaba arrepentido de lo que te hice. Ramiro yacía en la cama del cuarto de aquel hospital hacía tres días, dos costillas rotas, hematomas por toda la cara y un diente menos; pero se le complicó porque hace tiempo venía sufriendo problemas respiratorios; trabajaba en dos escuelas, diez horas por día, era muy comprometido con su trabajo y nunca se tomaba un día para hacerse los estudios; su estado físico tenía 20 años más que sus cuarenta reales, hasta le costaba subir los escalone...

NADA EXTRAORDINARIO

  Nada extraordinario iba a sucederme hoy. ¿Como lo sabía? Solo es una cuestión de estadística. Nunca me pasa algo fuera de lo común, levantarme a media mañana, ya que siempre me gana la noche me gana en esa pulseada entre acostarme temprano o usar esas horas oscuras para leer, mirar televisión, escribir o simplemente sentarme a escuchar jazz y dejar pasar el tiempo como si nada.   El mate, que se disfruta mas, en esas mañanas frias de un otoño ya establecido, y cada vez mas decidido a llevarnos al frio mas extremo. Luego alguna lectura breve, quizás algún cuento corto, fantástico, como para ir entrando en ese mundo maravilloso, lejos de la realidad y de las noticias de hoy, para que me brinde una vaga expectativa de que algo extraordinario, sí podía sucederme hoy. Sali a caminar, el otoño me parece la mejor época para disfrutar al aire libre, hay perfumes que nos recuerdan los momentos mas lindos de nuestra infancia, y el olor de otoño es uno de ellos, el aroma a hojas se...

DON RAMON

  Don Ramón era un hombre de pocas palabras, pero las que pronunciaba eran esenciales e irreemplazables, justas y necesarias. En la reuniones familiares, cuándo se almorzaban los ravioles hechos por el mismo la noche anterior; se sentaba en el centro de la mesa de los grandes; (porque los chicos teníamos mesa aparte); y transcurría durante todo el almuezo callado, pero escuchaba a sus hijos, ya adultos, a sus nueras, y a Doña Carmen, su esposa,   Las discusiones, en esos almuerzos dominguero siempre subían de tono; se hablaba   de política, de economía, de futbol, de actores de moda, y de todos esos temas comunes y actuales; todos opinaban sin demasiado fundamento,   pero con la certeza de que estuvieran revelando la verdad absoluta sobre esas cuestiones. El abuelo; ya octogenario, los dejaba hablar, casi ni los miraba, hasta que la discusión ya se tornaba molesta, porque cada uno se cerraba en sus opiniones y ni se escuchaban lo que decían. Entonces levantaba la mir...