LA VENGANZA DEL JUEZ DE LINEA
LA VENGANZA DEL JUEZ DE LINEA. -Ya sé que te parecerá raro que justo yo te venga a visitar; no sabes lo que me costó convencer a tu familia que me dejen entrar; pero tu hermano fue el que habló con tu esposa, claro, ella apenas me vio se puso como loca; me insultó de arriba abajo, pero estuvo bien tu hermano, él se dio cuenta de que yo estaba arrepentido de lo que te hice. Ramiro yacía en la cama del cuarto de aquel hospital hacía tres días, dos costillas rotas, hematomas por toda la cara y un diente menos; pero se le complicó porque hace tiempo venía sufriendo problemas respiratorios; trabajaba en dos escuelas, diez horas por día, era muy comprometido con su trabajo y nunca se tomaba un día para hacerse los estudios; su estado físico tenía 20 años más que sus cuarenta reales, hasta le costaba subir los escalone...