LA NOCHE EN CHACHARRAMENDI

 Chaharramendi es un pueblo argentino muy pequeño de la provincia de la Pampa. Ahí fue donde paramos luego de un trayecto por una ruta muy oscura y en condiciones muy precarias. Durante el día había hecho mucho calor; mas de 40 grados; durante esos días se incendiaban los campos, que estaban totalmente secos, bastaba una pequeña chispa para que todo comience a prenderse fuego; era como una película de cine catástrofe ver como el fuego avanzaba como si fueran olas gigantes de un mar mucho mas rojo que el verdadero Mar rojo. El fuego llegaba a la ruta, por momento nuestro auto pasaba por fragmentos de ramas y cortezas de árboles que seguían prendidas  y sobre la misma ruta. Era como estar en una pesadilla; no sabíamos que podía pasar mas adelante porque solo se veía humo negro, mucha gente paraba sus autos y se bajaban para llamar desesperadamente por sus teléfonos celulares pidiendo auxilio; pero la señal no era nada buena. Nosotros seguimos como pudimos; creíamos que en algún momento íbamos a dejar el fuego atrás. Ya había empezado a caer el sol y luego del día de intenso calor se podían ver en el horizonte nubes cada vez mas bajas, mas densas y mas negras. Esas mismas nubes negras se confundían con el humo negro; toda la atmosfera era muy rara; algo que nunca había visto; todo se veía como si fuera un cuadro surrealista. Ya habíamos superado los lugares que se estaban quemando. De repente comenzó la lluvia intensa; luego eran como baldazos de agua, uno tras otro, el limpiaparabrisas no daba abasto. Por suerte llegamos a una vieja estación de Servicio abandonada, que coincidía con la entrada al pueblo de Chacharramendi. En ese lugar comenzaba la famosa "Ruta del desierto", que era conocida porque a lo largo de sus casi trescientos kilómetros tiene muy pocas curvas, ser muy monótona y por las pocas cosas diferentes que se pueden ver a los costados de todo su trayecto; esto hace que las personas que manejan sean presas de una especie de hipnosis, que hace que los conductores padezcan un aburrimiento visual tan grande, que muchos llegan a dormirse, con la consecuencia de un accidente, que a la velocidad con la que se maneja es muy probable que no sobrevivan. Por eso, se pueden ver al loscostados de la ruta los curiosos carteles que con signos de exclamación dicen "NO SE DUERMA". Es así que antes de emprender esa ruta, y teniendo en cuenta la violenta tormenta, paramos en la entrada de ese pequeño pueblo. Algunos camioneros también se detienen a dormir en esa vieja estación de Servicios "fantasma", que el único servicio que ofrece es un lugar en dónde descansar antes de enfrentar esa ruta que conduce a la Patagonia, al sur del continente americano. Era un pueblo detenido en el tiempo, el silencio de la noche era impresionante, ni siquiera se podía escuchar "el silencio". Era la nada; habíamos pasado el calor extremo, el fuego, el aguacero. Y de repente se frenaba el mundo. La naturaleza ya no nos iba a a enviar nada mas que una pequeña brisa de verano. Mi amigo durmió en el auto; yo intenté pero no pude. En mi cabeza todavía había imágenes de todo lo que había vivido ese día. Salí del auto y comencé a caminar por las pocas cuadras que formaban el pueblo. La última sorpresa de la noche fue ver que todas esas casas estaban totalmente destruidas; creí que estaba atrapado en un mal sueño, había huesos de seres humanos y animales esparcidos por el piso. Llegué a la pequeña plaza y solo había una niña hamacándose en una vieja hamaca, me acerque y le pregunte que es lo que había pasado. Me miró con lástima y me dijo:

- Acá ya no queda nadie, todos ya no forman parte de este mundo, todos estamos muertos, y este es el lugar donde vienen los que se quedaron dormidos manejando por la ruta del desierto.

Ahí lo comprendí todo; nunca nos detuvimos a descansar en Chacharramendi.

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