CONFESIONES DE INVIERNO

 

CONFESIONES DE INVIERNO

La primera canción que escuche “conscientemente” de Sui Generis, fue “Juán Represión” una que debió haber salido en su tercer disco “Instituciones”, pero al ser censurada, fue eliminada del álbum.

La canción la había escuchado por primera vez en 1985, la pasaron por una de las nuevas FM, que intercalaban música nacional con canciones extranjeras. Era la primera vez que escuchaba esas voces a dúo; no llegué a entender bien la letra; había mucha poesía en ella; pero la palabra Represión era nueva para mí. No lograba entender si Juan era una víctima (que lástima me das) o victimario. Me pasé todo un día al lado del radio grabador, con el casete TDK, puesto en el punto justo dónde había grabado la anterior canción; sintonicé la FM 100; era la radio que por aquellos días la pasaba habitualmente. La pude grabar, en la intro no pude evitar que quedé la voz de la locutora anunciando el título del tema y el nombre de Sui Géneris; por primera vez escuchaba esas dos palabras que le daban el nombre al dúo. Una vez grabada escuchaba la canción varias veces al día. Para poder entender bien la letra, me senté frente a la vieja máquina de escribir metálica Remington; aquella que pesaba como 30 kilos y que mi padre había traído de su oficina para que aprendiéramos a escribir a máquina. Lo mismo pasó con “Las botas locas” el otro tema que debieron sacar del disco; este lo pude entender más; y me sentí mas identificado; yo me acercaba a las 18 años y todavía estaba vigente el Servicio militar obligatorio; con lo cuál el tema ya me estaba advirtiendo lo que yo mismo podría padecer un poco tiempo.

Los dos temas tenían similitudes, no sólo en lo contestatario de sus letras, también en el aspecto música, predominando el sonido acústico, las dos voces parejas, y su estructura simple, acorde a los primeros dos discos del grupo.

 Mis padres habían discutido, otra vez, me puse la campera de Jean de corderito en su interior, era junio, ya comenzaba a oscurecer y se sentía el frio húmedo de Buenos Aires. A los 16 años la música, junto con el futbol, este ya no era la prioridad absoluta; eran las cosas mas importantes de mi vida. Los dos objetivos de la salida eran; dejar de escuchar la ridícula discusión de mia padres y conseguir comprar un casete de un grupo de rock nacional, del que había escuchado dos canciones en la radio y que me habían cautivado.

Salí del cuarto piso de mi departamento del barrio de Boedo, caminé unas cuadras, ya había oscurecido, tomé el subte E en la mítica esquina tanguera de San Juán y Boedo, vivía rodeado de tango, mi viejo era el tango, pero eso lo iba a saber mucho tiempo después. Hice combinación con la linea C, en la estación Independencia, luego con la linea B, solo por una Estación bajando en Uruguay y Corrientes; hacía mucho frio, y moverme por los túneles de la ciudad, y a una hora en que el movimiento hacia el centro de la ciudad era tranquilo, me resultaba agradable. Se notaba el fin de la jornada laboral, era un clima de éxodo; poco a poco las calles comenzaban a vaciarse de gente; la gente se apuraba por el frío, los negocios que qún quedaban abiertos eran las librerías, cafes y restaurantes. Las luces de los autos que circulaban por la avenida corrientes reflejaban una incipiente niebla.


 

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