DOMINGO
Hoy es Domingo y mientras mateaba
con mi radio Spika frente; esperando que alguna emisora me informara los los 11
titulares que hoy serian de la partida, evitando la tentación de buscar la formación en algún
buscador de internet; algo que sería mucho mas rápido; pero que todavía no
podía aceptar como método; me puse a reflexionar sobre como era un
domingo hace 40 años; los ravioles del mediodía; la casa de los abuelos, el
parque donde nos juntábamos a jugar a la pelota; o alguna caminata por el
barrio en calles silenciosas, porque después del almuerzo, y de los debates
interminables, algunos se iban a dormir la siesta, otros se sentaban
comodamente en los sillones confortables a disfrutar de alguna de esas
películas clásicas que daban en alguno de los cuatro únicos canales de
televisión. Y yo con mis 10 años si no encontraba a ningún amigo de la cuadra
salía a explorar el mundo lejano; y esa lejanía podían ser unas 4 manzanas que
rodeaban mi casa; ya que dar la vuelta la esquina significaba, a esa edad,
entrar en un mundo desconocido en dónde se podrían suceder aventuras
maravillosas. Y las calles casi desiertas, algunas señoras sentadas con sus
sillas en las veredas de sus casas hablando de como aumentaban los lácteos;
algunos chicos, que yo no conocía porque ya pertenecían a otra “región” dándole
a una pelota gastada, y usando el porton de algún taller mecánico como arco, y
algún hombre lavando su auto, mientras desde adentro del mismo se escuchaba la
radio que anunciaba la formación de los equipos; porque hace 40 años todos los partidos arrancaban
a las 15:30, y uno podía escuchar a su equipo, si lo relataban en alguna radio;
y sino, escuchaba cualquier otra partido con la expectativa de que en algún
momento llamen al relator desde otra cancha para anunciar el gol de su cuadro.
Necesitaba volver a vivir ese momento; asi que decidí ir a comprar unos
ravioles; comer en la mesa grande; aparentar que estaba sentado en una gran
mesa con mis padres, mis hermanos y mis abuelos; y evocar esas discusiones familiares
sobre cualquier tema de actualidad de aquellos años. Termine de comer; pedí
permiso a mis padres imaginarios y salía a caminar por las calles de Parque
Patricios. Pero solo un partido se estaba jugando en ese momento; no encontré a
nadie lavando el auto en la puerta de su casa; en el parque no había chicos
jugando a la pelota; seguramente todos estaban en las modernas escuelitas de
futbol en donde se suprime la imaginación de los chicos, impidiendo que armen
la cancha, elijan los equipos y las
reglas como a ellos se les ocurriera. Llegue al parque y me senteen un banco; escuche
el partido que se estaba jugando a través de una plataforma con mi celular; por
suerte, cada tanto se anunciaban los goles de los partidos de campeonatos
europeos y de algunos partidos de la B. Entonces me imaginé que estábamos en el
2050, y yo podía revivir una tarde de domingo del año 2024.
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