NOSOTROS Y ELLOS

 

Ellos podían olvidarse los documentos, la billetera, el peine, las pastillas, y se podía vivir con eso durante todo el día sin sentirse perdido, con los documentos nunca pasa nada, hasta se puede haber pasado toda la jornada sin haberse dado cuenta de ese olvido. La billetera podía ser un problema, pero si quedaban algún vuelto en el bolsillo ya se podía viajar, y sino se caminaba un poco, mas saludable, y mientras tanto se pensaba en la excusa que se le iba a decir al jefe por haber llegado tarde. Y el peine….bueno…ya es del pasado, era común, cuando yo era chico ver a hombres grandes sacar el peine de bolsillo y acomodarse la raya al costado, aunque solo se aplanaban los últimos 4 o 5 pelos largos que quedaban y cruzaban de un lado a otro de la cabeza. Nosotros, si olvidamos el teléfonos bajamos del colectivo en medio de su trayecto al trabajo, no regresamos a buscar un pullover cuando nos damos cuenta que salimos como si fuera primavera, cuando afuera no hace mas de 2 grados. Dependencia absoluta podría llamarse este accionar. Miedo; a sentirse fuera del mundo, solo, con frio, enfermo, nervioso y con efectos secundarios peores a los que se indican en la mayoría de los prospectos de los medicamentos, que en general empiezan con sequedad vocal, leves mareos y que terminan con falta de aire, desmayo y paro cardiorespiratorio. Ellos iban a trabajar, ellas se quedaban en sus casas cuidando a sus hijos, cocinando, lavando, haciendo de cuenta de que eran felices, quizás lo eran algunas, pero otra no, las que aceptaban los mandatos de esa época, se postergaban, era el complemento de aquel que si parecía imprescindible porque era el que traía el salario. Nosotros seguimos saliendo a trabajar, y ellas, las que necesitan, prefieren o simplemente quieren otra vida a la de ser solo un complemento también salen. Ellos antes no lo entendían, quizás se sentían menos hombres si era su mujer la que solventaba los gastos de la casa o tenia una mejor profesión que él. Ellos y ellas no vivían pendiente de un "like", no necesitaban saber que solo se podía vivir bien teniendo la aceptación de los demás. Nosotros tenemos dos mil o hasta 100 mil seguidores, pero pocos amigos. Necesitamos mostrar que comemos, que no ropa nos ponemos, adonde fuimos y a donde estamos ahora; estamos atrapados en la redes, si enredados, y a pesar de todo creemos que es necesario mostrar a los demás "enredados" que somos felices, aunque no lo seamos, aunque solo sea una sonrisa para la cámara. Porque a la noche cuándo nos acostamos, y hay silencio y somos solo nosotros y la noche, nos sentimos vacíos y necesitamos prender el celular para ver si todo lo que hicimos ese día, los demás lo vieron, le dieron el trofeo "el Like", porque de eso depende saber si existimos. Quizás a ellos no les importaba tirar una botella de plástico al piso, dejar una canilla abierta sin darle uso, o tirar las colillas de cigarrillo en cualquier lugar sin pensar que con eso están contaminando una superficie de un kilometro a su alrededor. Pero nosotros, que supuestamente tenemos mas consciencia ecológica, cambiamos todos los años el celular, seguimos consumiendo en exceso, comprando objetos que la publicidad nos hace creer que necesitamos y desechamos toneladas de cosas que ya no le damos a utilidad aumentando la basura tecnológica que no harán otra cosa que seguir contaminando el mundo. Nosotros y nosotras somos el presente, ellos y ellas el pasado. Ninguno es mejor que el otro, pero nosotros, los de la actualidad seguimos corriendo como si lo único que importara es llegar a la meta, sin disfrutar del camino, sin importarnos las consecuencias, y lo peor de todo, de depender cada vez mas de un minúsculo objeto, que con la excusa de estar siempre comunicados, nos deja a todos metidos es una gran red como esas en las que se ven miles de pescados amontonados, recién sacados del mar y con la mirada triste y ya casi sin poder respirar.  

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