LOS 30 METROS DEL LOCO
El loco comenzó una lenta caminata. Eran unos 30 metros que
lo separaban desde la mitad de la cancha hasta el punto penal. Tardaría en
llegar unos 30 segundos; ¿cúantas ideas, conceptos, recuerdos podían pasar en
ese lapso de tiempo?. Seguramente no mas de 3 o 4; sin embargo, uno que lo ve
de afuera, podría especular todo lo que pudo haber pasado por la cabeza del
delantero uruguayo en ese medio minuto que tenía antes de patear el penal mas
importante de su carrera.
-“¿Y si se la pico?, hasta ahora, en las anteriores cuatro
ejecuciones, siempre se adelantó un paso y se tiró hacia la derecha; también podria
romperle el arco de un puntazo; pero estoy tranquilo, y lo mas importante, me
tengo fe”-
Esto hubiera sido lo mas lógico; enfocarse solo en este momento presente; pero también
se le pudieron aparecer otras ideas, o quizás estaban en su cabeza, sin llegar
a hacerse conscientes en ese momento.
El flaco caminaba
plácidamente como si estuviera paseando por alguna callecita de su Mina, su
lugar de la infancia, ahí creció y no paro hasta llegar a su metro
noventa, esa altura la aprovechaba dando
sus primeros pasos en el basquet, pero
en algún momento tuvo que decidir entre la pelota naranja o la número 5, y
eligió el fútbol, ahora tiene que patear el último penal, y si convierte la
selección celeste pasará a la semifinal del mundial. Quizás, dentro de su
cabeza está latente el recuerdo de cuando era niño y en un papel, simulando la
tapa de una revista deportiva, escribió su deseo “SEBASTIAN ABREU, EL FUTURO
DEL DEPORTE”.
En esa frase estaba
todo su éxito; su fe, y la imposibilidad de errar este penal. No importaba que
el dia anterior, en la práctica, había errado tres penales, y que el último de
ellos lo había picado y pegó en travesaño. La tapa de la revista inventada por
el era mas fuerte que ese detalle; por eso cuando el Maestro Tabares dio la
lista de pateadores; y a el lo puso en el tercer lugar; el loco le pidió patear
el quinto; pero no estaba tan loco como muchos creen, después confesaría algo
de lo mas razonable; “QUE MEJOR QUE DEPENDER DE UNO MISMO PARA DEFINIR UNA
SITUACION”.
Y se la picó nomas,
para salir corriendo, esta vez si como un verdadero loco, a abrazarse con sus
compañeros, que no podían creer lo que acaba de hacer. Pero un optimista del
gol no puede fallar; por su mente nunca pasó la posibilidad de errar. Ese gol fue
un punto de quiebre en su vida deportiva; después vinieron las publicidades,
las entrevistas en cualquier tipo de programas de TV, y se le estiro la
carrera; llegó a vestir la camiseta de 32 clubes diferentes, convirtiéndose en
le jugador Record en jugar en distintos equipos.
No estaba tan loco;
desde que lo colgaron de un equipo por haberse escapado de la concentración
cuando iniciaba su carrera en el fútbol, su vida fue disciplina, compromiso con
el equipo, sacrificio, entrenamiento y por sobre todas la cosas, un extremado optimismo;
ese que lo llevó a cometer aquel acto de “rebeldía” para definir el pase en un
mundial. En todo caso habría que ver que entiende cada uno por estar loco;
quizás para muchos una locura consiste en trabajar durante 40 años en una misma
oficina, estar sentado 8 horas por dia en mirando una pantalla de PC, y nunca
animarse a cambiar una vida monótona y aburrida.
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