EL MAIL
Alejandro
se levantaba metódicamente todos los días a las 8:15 horas, sin la necesidad de
que suene su alarma a las 8:30, como la tenía programada. No dormía nunca mas
de 6 horas, y dentro de ese lapso tampoco superaba las dos hora seguidas de
sueño, o sea que indefectiblemente se despertaba por lo menos 3 veces durante
la noche y aprovechaba para tomar agua, ir a orinar y prender la radio que estaba
sobre su mesa de luz, solo para escuchar si había alguna noticia que lo
sorprenda; luego la apagaba y trataba de seguir su sueño. Algunas veces no
lograba volver a dormirse, entonces recurría a varias opciones, prender el
velador y comenzar a leer alguno de sus libros, tenía varios libros empezados,
salvo se haya interesado de una forma muy particular por alguno de ellos, iba
alternando cualquiera de ellos, según la voluntad de lectura que tenga en ese
momento. Otra opción era ver algo en televisión, pero para eso debía levantarse
y dirigirse al living; no tenía ganas de realizar ese movimiento. Se sentía
cansado, y hasta tenía sueños, pero lo que no tenía, aunque parezca
contradictorio, eran ganas de dormir. Eso le venía pasando hace muchos años;
consideraba el “dormir” como algo necesario, algo que debía realizar por una
cuestión de supervivencia, como el comer y beber, pero no como algo que le sea
placentero. Nunca tenía ganas de dormir; pero si se sentía cansado y hasta con
sueño; lo que no podía aceptar era la idea de esa interrupción en el quehacer
cotidiano. Es que tenía muy claro que el tiempo era un recurso limitado y cada
vez mas escaso; dormir era malgastar ese recurso. Se decido por ver los mail,
no estaba con la concentración necesaria para un libro. Abrió el que más le
llamó su atención. El asunto decía: Reprogramacion. En el cuerpo del mensaje de
leía lo siguiente:
"Estimado
Alejandro: Nos ponemos en contacto con usted para informarle que debido a
problema en nuestra logística nos vemos obligados a reprogramar su fecha de
Fallecimiento para el día 30 de Junio de 2030. Esperamos que este inconveniente
lo afecte lo menos posible, le pedimos disculpas por esta situación y estamos a
su disposición para cualquier consulta que nos quiera realizar".
El mail no
estaba suscrito por ningún nombre y apellido, al pie del mensaje, y como emisor
figuraba: Dirección General de Defuncion
Alejandro
volvió a leer el mail, se detuvo en la fecha, decía claramente 30 de junio de
2030, era exactamente 1 año más tarde de la fecha que habían acordado. Empezó a
contestar el mail, pero no llegaba a completar la primer oración, no encontraba
la forma adecuada de responder, primero le pareció muy agresivo, después muy
pasivo, luego confuso, entonces cerró la computadora y decidió dejar la
respuesta para cuando tenga más claro que es lo que tenia que responder.
Ya no
podría seguir durmiendo, la noticia lo había impactado; se levanto para
desayunar; puso la radio para escuchar algunas noticias, pero no podía retener
ninguna información.
Se puso a
mirar su agenda, tenía varios compromisos en la semana que comenzaba, consultas
medicas, a las que iba para poder conseguir la medicación que le calmaban todos
los dolores que fue acumulando a lo largo de sus 69 años, alguna reunión con
los ex compañeros de trabajo, algún evento de cine o música que había agendado
para ir a ver, aunque de estos eran muy pocos los que finalmente acudía. Y otra
vez lo asalto esa melancolía y las pocas ganas de hacer cosas, por un instante
se puso ansioso, volvió a abrir su computadora y se decidió a contestar el
mail.
“Estimados:
Ante el mail enviado por ustedes en donde se me anuncia que se reprograma mi
fecha de fallecimiento, me veo en la obligación de informarles que esa
decisión, me afecta y me perjudica de tal forma que no es posible que la pueda
aceptar. He iniciado los tramites y procedido según las instrucciones y
cumpliendo con los requisitos y plazos que ustedes me indicaron. Asimismo he
planificado todo lo que resta de mi permanencia en esta vida teniendo en cuenta
la fecha que habíamos convenido, por lo tanto solicito revean mi situación, y cumplan con lo que se lo que
se había acordado. Atte. Alejandro Beltran”.
Quedó
conforme y mas tranquilo con lo que había escrito, se sentía un poco mas
liviano; por lo menos había podido expresar algo que lo había afectado. Hasta
ayer anoche, su vida estaba bien, es decir, en ese fluctuar de estados en que
cualquier ser humano se encuentra todo el tiempo; y en dónde por momentos las
cosas parecen estar equilibradas; a las 23 horas del día de ayer; ese era el
estado en que se encontraba la realidad de Alejandro. Equilibrio, tranquilidad,
sensación de que todo estaba mas o menos bajo cierto control. Aunque la
realidad mas objetiva nos demuestre todo el tiempo de la falsa ilusión que es
lo que se llamamos “bajo control”. Alejandro, era consciente de que toda su
vida quizo, en vano, tener el control de su vida, y pasaba momentos de mucha
angustia cuándo caía en la cuenta de la imposibilidad de aquella misión. Es que
tarde o temprano, siempre acababa por darse cuenta que ese control no solo
dependía de sus acciones, sino de todos los seres que circundaban su vida, y
los que no también. Todas las circunstancias, ya sean cercanas o alejadas a su
ser podían de alguna manera influir sobre las cosas que le pasaban a él. Muchas
veces en medio de algún dilema de los que se planteaba acerca de alguno de sus
problemas terrenales; y del que trataba de resolver; para poder sentirse
liberado de la cuestión, se le venía el siguiente de pensamiento; “en este
mismo instante la tierra por algún fenómeno físico, cósmico, podría detenerse
de golpe, sin ningún tipo de aviso previo; con las consecuencias que todos
sabemos acerca de lo que nos pasaría a todos los seres humanos si ellos llegara
a pasar; también podría impactar un meteorito de esos tantos que andan dando
vueltas sin control alguno por el universo; o los mares podrían revelarse y
comenzar a inundar toda la esfera terrestre para que el mundo vuelva a ser solo
una gran masa de agua; y yo tratando aquí de resolver mi insignificante
problema”.
Pasó la
mañana resolviendo algunos asuntos financieros, realizando operaciones desde su
ordenador, y se dio cuenta que no tenia comida en su refrigerar para preparar
para ese día; entonces se vistió y salió a la calle, si bien ya quedaban pocos
locales que vendían sus productos en directamente a los consumidores que se
acercaban, el prefería esa forma de comprar la mercadería; tener que ir, lo
obligaba a salir y caminar algunas cuadras, podía intercambiar algunas palabras
con los vendedores y no tenía que estar esperando que le trajeran lo que
compraba a su domicilio. Salió de su casa y escucho que desde el piso de arriba
también estaba saliendo uno de sus vecinos; también escucho que su vecino había
empezado a caminar y detuvo su marcha, seguramente porque también escuchó la
puerta de Alejandro; ya era una costumbre, que todos los vecinos se evitaban,
entonces cuándo coincidían en la salida de sus departamentos, alguno de detenía
y esperaba que el otro se adelante y salga del edificio para no tener que cruzarse,
no era cuestión de llevarse mal; en los tiempo modernos se considera una
molestia tener que estar saludando e intercambiando alguna palabra con alguien
que no forma parte del circulo íntimo personal. Alejandro ya se había resignado
a la indiferencia de sus vecinos.
Cuándo
llegó a la esquina se encontró con la única persona que siempre estaba
dispuesta a intercambiar algún tipo de diálogo, quizás por aburrimiento o tal
vez para hacer catarsis sobre los vecinos del edificio en el que trabajaba, era
uno de los últimos encargados de edificios que aún quedaban en la ciudad. Se
llamaba Fermín, y a Alejandro le caía muy bien, desde que lo conoció, le tenía
un poco de pena, un poco por la vida que llevaba y otro tanto porque su nombre
era el del personaje del disco de su músico predilecto, aquel hombre triste,
que como decía la canción, pronto ha de morir en el hospicio.
-Buen día Alejandro, - se adelantó a saludar Fermín, ya que el otro
venía absorto en sus pensamientos
-Hola Fermín, no tan buen día….ya empezamos
mal….
- ¿Que pasó? Déjame las quejas para mi….vos ya
estas retirado de los problemas; la gente de acá si que tiene problemas,
problemitas diría yo, pero todos recaen en mí, el agua que pierde por todos
lados, los bichos, los cortes de luz, todos se quejan de todos y hasta les
tengo que hacer de psicólogos, después me entero que en las reuniones de
consorcio de consorcio de quejan de mi salario.
- me postergaron la fecha, ya tenia todo
resuelto, tenia calculado el tiempo justo para dejar todo en orden; a partir de hoy solo quedaban 6 meses, y esta mañana me
llegó un mail diciendo que por algún problema el chip que me insertaron se
activaría un año mas tarde; o sea que mi último dia seria el 30 de junio de 2030.
-
¿Pero
todavía seguis con eso?, yo creí que era uno de tus ataques de pesimismo y que
se te iba a pasar, no me dijiste.
Alejandro lo silencio y se le
acerco: - shh, habla bajo que no lo sabe
nadie, ¿no te había dicho?, hace como un año que firme fui uno de los primeros
desde que se aprobó; pero no tiene nada que ver con el pesimismo, yo estoy
bien, pero cada vez mas lejos de todo, ya no entiendo a las nuevas
generaciones, ni ellos me entienden a mi, y tampoco tengo ganas de entenderlos;
no tengo familia, solo unos pocos amigos, como vos; no quiero hacer nada
violento, quiero ir tranquilo al lugar que me indiquen y que hagan lo que
tengan que hacer para poder irme en paz y sin dolor; es una forma prolija y
legal de suicidarse.
-
Pero
no entiendo -replicaba el portero, mientras con su escoba barría algo que solo
el veía-, ¿como podes ser tan frío como para poder vivir tranquilamente y hacer
las cosas todos los días, no se, hacer las compras, cocinar, pagar los
impuestos, ver una serie en televisión, un partido, sabiendo en un año vas a un
lugar y dejas el mundo para siempre?
Alejandro lo miró con una mueca entre pena y
risa, no sabía si contestarle honestamente, previendo el efecto doloroso que
podía causar la respuesta en su amigo, o simplemente salir del paso con alguna
respuesta fácil para terminar la conversación. Pero prefirió la verdad, quizás
porque el mismo necesitaba escuchar de su propia boca la sentencia a tal
cuestionamiento.
-
Pero
si es es solo cuestión de tiempo, la única diferencia es que yo se que va a ser
exactamente en un año; bueno, ahora no se con esto que me acaban de anunciar,
pero ya lo voy a arreglar. En tu caso y el de los demás, también esta el fin, y
sin embargo hacen las cosas como si fueran eternos, es solo distraerse y tratar
de no pensar en el sentido de la existencia; entonces nos llenamos la cabeza de
ideas, conceptos, planes y sobre todo problemas y preocupaciones, asi no
tenemos que pensar en la finitud de nuestras vidas; sino seria desesperante; no
nos permitiría continuar.
El portero se quedó pensativo, paralizado, por
un momento fue como si le hubieran dado la peor noticia de su vida, Alejandro
se dio cuenta, entonces se le acercó y le habló en forma confidencial:
-
Ademas,
te voy a hacer una confesión pero me tenes que prometer que no se lo vas a
decir a nadie; sino van a pensar que estoy loco; es algo que yo creo, tengo fe,
una teoría que fui desarrollando; en realidad no existe el fin. No morimos
nunca; es decir, nuestros cuerpos si mueren; no asi nuestra consciencia; esta
es una energía muy fuerte, y como no es materia no hay forma de que se degrade,
como los órganos; me seguis?
El portero se apoyaba sus dos manos cada vez
mas fuertes sobre la punta de su escoba, miraba a Alejandro desde abajo hacia
arriba, no solo porque era mas bajo, además tenia la sensación de que le estaba
hablando un ser superior; estaba profundamente compenetrado en el discurso; no
estaba cómodo, pero tampoco quería salir de ese lugar, se le estaba revelando
algo que creía muy importante y valía la pena pasar ese momento incómodo.
– si si, te entiendo, continúa que se está
poniendo bueno
-
Bueno,
el tema es que lo que llamamos consciencia es una energía, y esa energía, desde
la religión algunos la llaman alma; lo que sea que no se ve, pero está, es
propio de cada uno; hace que por ejemplo vos seas vos y yo sea yo. Entonces el
corazón se para, el cuerpo deja de funcionar, ¿y esa energía a donde va?.
Se quedan
en silencio, Alejandro lo mira fijo al portero esperando una respuesta de él,
entonce éste piensa un instante y le contesta:
-
No
se, al cielo, o al infierno…
-
Si,
ese es el cuento de siempre, pero yo creo que queda por acá, por donde estamos;
que esa consciencia, o alma, va a parar a otro cuerpo, pero reseteada, sin
memoria, el tema es a que cuerpo; y claro, si todos los demas cuerpos ya están
ocupados con sus respectivas consciencias, entonces tienen que buscar un cuerpo
que no tenga ninguna; ¿y cuales serían esos cuerpos sin consciencia?.
-
Los
perros…. -dijo timidamente el hombre de la escoba.
-
No!
Humanos!, niños que recién nacen: ellos son los que vienen con sus cuerpos pero
sin ninguna consciencia; entonces el mecanismo sería el siguiente: Si esa
energía no puede morir una vez que muere el cuerpo; esta se desprende de ese
cuerpo y va a parar al primer cuerpo que encuentra desocupado; ¿Cuál seria
ese?, el primer bebe que nace apenas muere una persona; por ejemplo, yo me
muero aca; ahora, en este preciso momento, y mi energía consciente va a ir al
primer niño que nazca, apenas mi cuerpo deje de funcionar. Entonces mi vida es
constante, no se detiene nunca; claro, sin memoria, yo no se quien fui antes de
nacer, ni tampoco voy a saber cuando este en mi proximo cuerpo quien era, sin
embargo, sigo siendo yo, seria algo asi como perder la memoria de un instante a
otro.
Fermin
respetaba mucho a Alejandro; se hubiera reido de cualquier otra persona que le
confiese esa teoría de reencarnación; en vez de eso, solo le contestó que sería
algo muy bueno si esa revelación era cierta; y como para romper ese clima de
seriedad en el que habían quedado se animó a decirle:
-
Solo
espero que el ser en el que me convierta en mi próxima vida, tenga un trabajo
mas tranquilo que el de ser el empelado de 45 dueños de estos departamentos.
Alejandro festejó la ocurrencia, lo saludó y siguió su camino, al doblar en la esquina se encontró con un Victor, era un vendedor de camperas de cueros, con el que hablaba cada vez que se encontraban. Las conversaciones siempre eran acerca de las penurias que este mercader le contaba sobre la mala y enfermiza relación que sufría con su pareja.
Como siempre lo encontro con cara de preocupado, y los ojos desorbitados, siempre parecia estar buscando alguna explicación; y seguramente nunca lograba encontrar esa respuesta; sus problemas de pareja eran un hábito en su vida. Alejandro lo sorprendió con un saludo alegre y entusiasta; como para aniamarlo a alguna conversación.
- Siempre con esa cara, y no me digas que es por las pocas camperas de cuero que se venden
- lo de siempre Alejandro - se produjo un silencio y Victor, con un poco de verguenza lo puso al día- está cada dia mas loca, ahora tambien me pide que tenga el gps del celular prendido para que ella sepa siempre donde estoy; ademas me lo revisa; yo a veces no borro mensajes; la útima vez me escribió una clienta, quería que le muestre algunas carteras, no sabes la escena que me hizo, se puso loca, la tuve qque frenar porque me empezó a pegar, pero como te decia, capaz que con esto nuevo ahora empieza a cambiar; y yo la tengo que aguantar, ahora si me tiene enganchando; ahora ya lo puedo decir, ella quería esperar a los trres mese para anunciarlo, decía que mucha gente le tiene envidia y que le iban a tirar toda la mala energía para que lo pierda; pero ya está, y ahora sos el primero que se lo cuento; en seis meses vamos a tener un hijo, espero que cambien las cosas; porque yo la quiero; ella en el fondo no es mala; lo que pasa es que la pasó mal en la infancia; pero viste que dicen que los chicos vienen con un pan abajo del brazo; bueno quizas venga con algo de paz también.
Alejandro se quedó sin saber que
decir, le costaba tener que decir palabras de felicitaciones y aliento, no las
sentía. Era uno de esos momentos en donde uno no sabía si debía actuar con la
necesaria hipocrecía convencional, o ser honesto, realista y decir lo que pensaba,
aunque no se sabia bien como le iba a caer a la otra persona. Pero todos esos
pensamientos se diluyeron en otro pensamiento que lo podría llegar a afectar
a él mismo. Solo le salió hacerle una pregunta neutra, un mero dato del que podría
cambiar el desenlace de su propia existencia y de su fututo.
-o sea que en seis meses nacería tu hijo?, seis meses aproximadamte a a partir de hoy? ¿que fecha sería probable?
- Si, justamente hoy faltarian seis meses, segun la fecha que nos dieron; pero no me vas a felicitar? quien te dice; en una de esas las cosas mejoran....
Alejandro se disculpo y le de deseo suerte; le dijo que si tenía pensado viajar, asi que quizas por un tiempo no se vuelvan a ver. Luego se apuró a llegar a su casa; lo primero que hizo fue prender su computadora; se sentó y volvió a escribir el mail:
"Estimados; les pido que desestimen el mail anterior; lo he pensado mejor y acepto la reprogramación de mi fecha de fallecimiento. Los saludo atentamente"
Cerró la computadora, se sintió aliviado y se fue a recostar para comenzar la lectura de una nueva novela.
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