POR PURO INSTINTO
La culpa fue del que me preguntó quién había hecho el gol,
Si no me hubiera hecho esa pregunta, yo no hubiera dado esa estúpida respuesta
que desembocó la tragedia. Hasta ese momento estaba saliendo todo bien, el plan
iba a la perfección; no es la primera vez que lo hago; no voy a decir que soy
un experto, pero uno aprende; va teniendo seguridad en cada movimiento, cada
palabra que dice; la forma de interactuar con los demás. La actuación es la
clave, para pasar desapercibido también es imprescindible dominar las artes
dramáticas. No solo es no hacer nada, porque algunas cosas hay que mostrar para
perpetuar el engaño. Es importante la ropa; los colores del equipo hay que
llevarlos; pero la remera, o el gorrito o la campera tiene que tener signos de
uso; no puede estar impecable, alguna rotura, un poco zurcida, que se no note
que esa ropa o accesorio lo venimos usando hace tiempo. Los anteojos negros
solo si hay sol, o reflejo, pero llevarlo a un partido de noche o un dia muy
nublado sería sospechoso. No hablar mucho, pero tampoco estar completamente
callado; hablar mucho conlleva el riesgo de meter la pata; y no hablar nada
podría ser un poco sospechoso. Entonces para eso hay que saber un poco; en la
semana estudiar nombres, posiciones, goleadores o posibles cambios. Después
observar el partido con total naturalidad; gritar los goles, los “uuuuuuu”
putear un poco al referí; lo de siempre. Cara de sufrimiento; y todo tiene que
salir bien. El partido ya se terminaba; un cero a cero de esos que no se mueven
ni aunque el partido dure tres semanas. Partido malo; aburrido, no parecía que
se jugara algo tan importante como quedar primero el que gane, faltando solo
una fecha para que termine el campeonato. Y la última jugada pasó la
catástrofe, un pelotazo como hubo tantos en el partido que justo le quedó en la
cabeza del nueve de ellos; apenas movió el parietal para clavarla al ángulo. La
tristeza y la decepción es mucho mas grave cuándo no se puede mostrar; y mucho
peor cuándo en vez de eso hay que aparentar alegría. Ya lo había tenido que
hacer en otros partidos; la actuación debía ser magistral, porque era el
climax, en las películas es el momento crucial, el mas importante, aquel que el
que esta mirando no puede ni moverse. Entonces el actor debe hacer el mayor esfuerzo
para lograr una escena inolvidable. Entonces yo tenía que hacer la mia; gritar
ese gol con todo, porque era la última jugada; porque significaba la punta del
campeonato, si había emoción mucho mejor; total las lágrimas de alegría o de
tristeza son iguales, así que me podía quedar tranquilo por ese lado.
Y si ahora estoy con cuatro costillas rotas; y en la cama de
este hospital no es por haber actuado mal; porque la escena la hice a la
perfección. Como la venía haciendo desde que el publico visitante no puede
concurrir a ver a su equipo y hay que camuflarse para verlo con todos los
contarios en su estadio. Hay que gritar sus goles; poner cara de tristes por
los nuestros; y no dejar que nos traicione el instinto, como me pasó a mi
cuándo el que estaba al lado me preguntó quién había hecho el gol y sin pensar
y con esas lágrimas que simulaban ser de alegría le contesté :
–“Lo hizo Vidal; siempre nos caga ese hijo de puta”
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