DANIEL CALDAS
Cuando Daniel Caldas se volvió a ver en el espejo tuvo la
sensación de que habían pasado diez años en un cuarto de hora. “En que momento
deje de ser yo para convertirme en otro” pensó; en ese instante lo primero que
vino a su mente fue aquella noche diez años atrás, en la que tomo la decisión
de no ver mas a Paula. Pensó también en como seria su vida si ahora estuviera
junto a ella; ¿tendrian hijos?, ¿Cuántos? Se imagino viviendo en una gran casa,
pero vieja, en algún pueblo del interior. Su vida hubiera sido mucho mas
tranquila, quizás ahora mismo el espejo no le estaría devolviendo esa pálida
imagen, inexpresiva, como la que acababa de ver.
Salio del baño y se sento en la punta de su cama; el domingo
avanzaba y todavía no había hecho nada.
Había dormido, siempre dormia mal, poco, interrumpido con
sueños tan absurdos que le molestaba recordar ¿Cómo puede haber tanta mezcla de
gente, de tiempos, lugares y situaciones en unos pocos minutos? Era como si en
una licuadora pusieran personas, lugares y momentos relacionados con y se
hiciera un buen batido con esos ingredientes, para que de ahí salgan sus
sueños, completamente sin sentido. A veces trataba de buscarle una explicación
y coincidía en que sus sueños eran una mezcla de lo que le había pasado en el
día y de todos sus traumas y complejos que lo venia siguiendo desde hace mucho
tiempo. Lo peor es que padecía de “sueños Lúcidos”, asi los llama la Ciencia.
Consiste en que en algún momento del sueño el soñante es consciente de que esta
dentro de un sueño; es decir, sigue dormido pero por alguna razón se da cuenta
de que esto no esta pasando en la realidad, sino que el mismo esta dormido y
soñanado. Por ejemplo a Daniel se le presenta la figura de su padre, fallecido
hace 20 años, y entonces se da cuenta de que no puede ser real ya que su padre
no existe, entonces de desespera porque se siente “atrapado” en ese sueño, y
hace un terrible esfuerzo por despertar, a veces le cuesta bastante volver y la
desesperación se incrementa, porque piensa que ya no volverá a despertar y
vivirá eternamente en ese mundo inconsciente de los sueños en donde nada parece
ser estable. Despierta sobresaltado, cansado, pero con la sensación de alivio
de haber podido regresar al plano de la realidad y de la razón, aunque cuando
reflexiona un poco, se da cuenta de que el mundo real también es absurdo y
lleno de sin sentidos.
Para el, los días podían ser buenos o malos; no había
intermedios. Aunque si podían empezar bien y terminar mal, o viceversa. Sobre
el mueble, junto libros tenia un dado; todas las mañanas, cuando se acordaba lo
lanzaba al piso y de acuerdo al número que salía sabia como iba a ser su dia;
de esta forma si salía seis, su dia seria excelente y si salía uno, pésimo.
Rara vez se cumplia su teoría del dado, pero para el era una forma de sacarse
presión; ya que su destino no dependía de sus acciones, sino de la cantidad de
puntitos negros que mostraban la cara del dado. Quizás levantarse tarde ya era
una forma de no empezar bien. No puso televisión, ni radio, ni prendió su computadora
ni miró el celular. Eso ya era revelador, hoy no tenia ganas de enterarse de
nada. Llamó a su hijo por teléfono, eso siempre le levantaba el ánimo, pero
nadie contestó. Desde que se separó, hace diez años, cada vez tenia menos
comunicación con su ex mujer, lo que significaba que la relación con ella cada
vez mejoraba mas.
Hace veinte años Daniel había empezado a escribir sus primeros artículos periodísticos para un diario del interior del país. Se había contactado con gente de ese diario en uno de sus viajes que hacia frecuentemente a diferencias provincias del país. En sus artículos hablaba acerca de diferentes temas cotidianos, pero siempre contextualizando en el presente social y político de ese momento. Cuando recordaba aquellas épocas no podía evitar sentir que esa persona que había sido ya estaba muerta, e imposible de resucitar. Era un joven ingenuo, idealista, sensible, pero lo que mas extrañaba de esa persona que fue hace tantos años era que no era nada prejuicioso. El prejuicio, pensaba, debe ser el mayor vicio de la adultez y a medida que pasa el tiempo y conocemos mas personas, mas nos sentimos tentados a esa intolerable necesidad de prejuzgarla. Esa es una de las cosas que mas repulsión le daban de su personalidad actual, y cada vez que actuaba de esta forma frente a la gente, no podía evitar un sentimiento de culpa y decepción consigo mismo. Ya hacia un tiempo que esa idea lo empezó a atormentar; ¿en que momento dejó de ser el para convertirse en otro?. Habia decidido que el momento clave en su vida en dónde comenzó a forjar su personalidad actual había sucedido hace diez años, pero este cambio había empezado muchos años atrás, mas precisamente, cuando empezaba su etapa adulta. Además de sus publicaciones trabaja en una dependencia pública del Ministerio de Educación; ahi realizaba un trabajo administrativo, rutinario, aburrido, rodeado de gente gris, que se inmolaban para conseguir un mejor cargo o la aceptación de su jefe; con el que se peleaban para chuparle no solo las medias; sino algo mas que eso con tal de trepar algún escalón. Le faltaban seis años para jubilarse; y solo tenía dos motivaciones para continuar en ese trabajo; una era el salario; que le perrmitía vivir y ayudar a su hijo, aunque no le quedaba nada en su cuenta el último día del mes. El otro incentivo era Luciana. Era la coordinadora de Arte, planificaba la materia Educación Artística en colegios secundarios; era actriz, inteligente, y su vida proyectaba colores para el que sabía mirarla; era la mujer mas hermosa que conocía, y solo le encontraba un solo defecto; era casada y por lo que se veía feliz con su matrimonio.
El trabajo de Daniel en esa oficina era purmante administrativo; se pasaba horas sentado frente a su computadora ingresando datos en diferentes plataformas de docentes que tomaban horas de clases o cargos en distinta escuelas de la ciudad; su trabajo, era aburrido pero importante, de su labor dependía el cobro de sueldo de los empleados; tambíen realizaba tareas que tenían que ver con el presentismo y licencias del personal; por un lado debia lidiar con el sistema, que muchas veces castigaba a justos por culpables, o mejor dicho a perosnas que cumplian responsablemete su trabajo con vagos que lo único que les importaba era cobrar a fin de mes; aprocechandose de todas los beneficios que se le permitian y legal e ilegalmente. De todas formas él trataba de ayudar a todos sin preguntarse si se lo merecian o no; sabía que detras de esas personas había familias que dependían de esos magros salarios, y además era muy consciente de los verdaderos corruptos y abusadores del estado no eras esas personas que apenas ganaban para comer, sino eran financistas, amigos del poder y muchos de los que se movían en las altas esferas de la sociedad. Por momentos sentía tanta pena de estos pequeños empleados como de sí mismo; y reflexionaba acerca del poco sentido que tenía estar trabajando una tercera parte de su tiempo de vida, durmiendo otro tercio y malgastando lo poco que le quedaba ocio. Por eso, había momentos en que sentía cierta repugnancia por el ámbito laboral. Trataba de llevarse bien con todos; pero siempre termonaba por sentirse defraudado por la mayoría de los que habitaban ese espacio; y se compadecia viendo a sus coompañeros como seres mezquinos luchando entre ellos para comerse la migajas. En sus momnetos mas pesimistas Daniel creía que, no solo en el ámbito laboral, tarde o temparano todos terminan decepcionándonos, que es solo cuestión de tiempo.
Daniel, se vistió, tomo las llaves y salió de su casa. Cuando
estaba cerrando volvió a abrir la puerta, fue hasta el mueble en donde estaba
el dado, lo tomo y lo arrojo al piso; la cara de este mostraba cuatro puntos
negros.
Comenzó a caminar, por las calles mas despobladas que podía
encontrar, tratándose de un domingo a las dos de la tarde no le costo mucho
encontrar este vacio en las calles. El dia se presentaba frio y húmedo propio
de la época; la calle estaba desierta salvo por una pareja que se venia venir
frente a el. La mujer caminaba mirando hacia abajo, el hombre la miraba y le
hablaba en tono de reproche, como gritándole pero sin elevar el tono de voz.
Cuando Daniel se cruzó con la pareja, el hombre dejó de hablarle. La mujer fijo
la vista en Daniel, este la miro pero solo un instante. En la mirada de la mujer
había miedo y angustia. Siguio caminando unos metros, se dio vuelta al escuchar
gritar a la mujer:
-Soltame! –grito la mujer- me estas lastimando.
El hombre la estaba tomando del brazo, se habían detenido
frente a la casa de ellos. La mujer entro a la casa y detrás entro el hombre.
Daniel siguió caminando, tratando de asimilar la escena que acababa de ver.
Daniel últimamente se sentía peor que mal, o mejor dicho no
se sentía. Las palabras que lo definian podían ser muchas, sin embargo siempre
se considero carente de una personalidad definida.
Mientras caminaba sin rumbo, se planteaba su futuro, y si
realmente tenia un futuro. Tenia un pasado, eso es cierto, nadie puede dejar de
tener un pasado, pero su pasado estaba lleno de huecos, idas y venidas e indecisiones;
en los momentos que le toco decidir cosas trascendentales de su vida, las pensó
demasiado y generalmente termino arrepintiéndose de lo que había decidido.
Aunque el tiempo después le daba la razón, pero los momentos de angustia que
había vivido ya se habían grabado como huellas en su interior.
Su sentimiento actual era fastidio, tedio, desilusion,
desesperanza, baja autoestima, por momentos tranquilidad, pero esa tranqulidad
del que ya no espera que nada execpcional suceda en su vida.
Después
de caminar un rato comenzó a sentir hambre, se sentó en el primer bar que
encontró en la avenida Callao, junto a una de esas ventanas guillotina, no
estaba como para un gran almuerzo, como esos de los que ahora estarían comiendo
muchas familias de esas que se juntaban los domingos en la casa del integrante
que contaba con mayor lugar o del que todavía podia darse el lujo de invitar.
Los domingos siempre recordaba que cuándo era chico, con su familia era una
rutina ir a pasarlo a la casa de uno de sus abuelos; un domingo a la casa de
sus abuelos paternos y el otro a la de los abuelos por parte de la madre, asi
alternando siempre, y eso duró hasta la muerte de ellos, en plena etapa de su
adolescencia. Ahora, hacia tiempo que los domingos los pasaba solo, salvo cuándo
se encontraba con su hijo, Martín de 19 años, cai un hombre que empezaba a hacer su vida y a depender cada vez menos de su padre , compartína alguna cena, un partido, algún recital, y Daniel aprocechaba para saber como iba su vida, sus estudios o la relación con la madre o alguna pareja actual.
Se decidió por un tostado de jamon y queso y una gaseosa, ese
menú nunca fallaba; mientras esperaba que le traigan la comida, sacó un pequeño
libro de bolsillo de esas colecciones de aventuras para jóvenes, pero de otra
época, ya casi no salían mas de esas ediciones, los jóvenes de ahora estaban
permanentemente enredados, enmarañados, perdidos en las redes sociales y
difícilmente iban a ocupar su tiempo en la lectura de alguno de esos textos,
mucho menos en formato papel. Hacía tiempo que había vuelto a leer novelas de
aventuras, era su forma de sentir que todavía podían pasar cosas mas
emocionantes que las de su vida cotidiana. Esta vez, estaba con la historia de
Huck Finn; había leído, en su juventud a Tom Sawyer, y ahora le tocaba conocer
la historia del personaje que era cómplice de sus aventuras. Le costaba leer
sin distraerse durante un tiempo largo, en realidad, padecía uno de los males
de las épocas actuales; la capacidad de estar durante un tiempo constante
realizando una única actividad; era difícil que no se interpusiera algún
pensamiento que lo desconcentre, o que sienta la necesidad de revisar si le
había llegado algún mensaje a su celular, o a mirar el estado de WhatsApp de
sus contactos; que a esta hora subían fotos de asados, guisos, o alguna otra
comida que estén preparando, aunque nunca nadie invitaba a nadie, solo era una
forma de vanagloriarse con sus habilidades culinarias. Compartir ya parecía
cosa del pasado, la gente cada vez se aislaba mas, a pesar de creer estar
comunicada todo el tiempo con los demás. Todo se volvía mas impersonal, mas
frío y se vivía el monopolio del individualismo.
Continuo leyendo, mientras pensaba que no estaría mal poder
vivir alguna de esas situaciones que vivían los personajes de esas novelas de
aventuras. Siempre le escapó al riesgo, aunque también pensaba, que era un
riesgo mayor vivir una vida con pocas emociones. Huck Finn se había escapado de
la sociedad a vivir a una isla desierta, exponiéndose a los peligros que
aquello representaba. Pero se sentía vivo, cada uno de sus días eran una
aventura diferente en la que se principal ocupación era sobrevivir; pero a la
noche podía sentarse en el tronco de un árbol a fumar su pipa y mirar las
estrellas, con la satisfacción de sentirse que no había malgastado su tiempo.
Llegó su tostado, dejó el libro y mientras comenzaba a comer
vio entrar a la mujer que había sido maltratada por un hombre en la calle.
La mujer, se sentó en la mesa que estaba a su lado y pidió un
te solo; se la notaba nerviosa, su mirada se intercalaba entre la pantalla de
su celular y la puerta de entrada al bar; parecía no registrar mas que esas dos
cosas. Se sacó los lentes negros, y por momento dejó sus ojos perdidos en algún
punto fijo del lugar; seguramente no estaría viendo nada mas que sus
pensamientos.
Daniel sabía que iba a hacer algo de lo que después
seguramente se iba a arrepentir; como le paso muchas veces en su vida; como si
fuera un boxeador que se manda al ataque, con la certeza de que lo espera una
buena piña como respuesta; pero que igual se manda porque hay un impulso que es
mucho mas fuerte que la razón; pero ese impulso se debía a una única y potente
razón, la misma que lo llevó a cometer muchos errores en su vida, y de los
cuales nunca se arrepiente del todo; la mujer era sumamente atractiva.
-Disculpá que meta en tus cosas –le dijo desde su mesa – hace
un rato nos cruzamos y te vi en una situación un poco violenta, me iba a meter,
pero entraste al edificio enseguida.
- Esta bien, no te preocupes, estoy bien, ya es común que me
pasen esto, gracias por preocuparte.
Quedaron un instante en silencio, Daniel ya no sabía como
seguir la conversación; la mujer le iba contestado de una forma en que no tenía
sentido la continuidad del diálogo; “Estoy bien” significaba que no necesitaba
nada en ese momento, y menos de un extraño sentado en una mesa contigua a la
suya de algún bar. “Bueno, al menos intenté algo; creo que el que necesita
ayuda soy yo”, pensó Daniel; su soledad lo había llevado a iniciar esta
conversación que parecía haber llegado a su fin.
-
Es
un idiota- dijo la mujer casi sin mirarlo-
siempre quería tener razón en todo.
Lo confundió esa frase, usó primero un tiempo presente, “es
un idiota”, y luego dijo “siempre quería tener razón en todo”. Pero dejó de
lado esa duda, para poder seguir avanzando en la conversación. ¿habría que
cambiar de tema?, tenía que decidirlo en un solo instante; lo que mas
caracterizaba a Daniel era su falta de decisión, pero ahora tenía que tratar de
actuar de manera espontánea, casi siempre le pasaba sentirse decepcionado ante
estas situaciones, la sensación que le quedaba era que podía haber dicho algo
mejor. Lo que le salió fue preguntarle si necesitaba algo; era la mejor manera
de ganar tiempo, aunque corría el tiempo de que la mujer desprecie su
intromisión, ¿Qué le podría ofrecer un extraño que solo está sentado por
casualidad en una mesa cercano a ella
-
Necesito
un poco de paz, de aire, igual la culpa es mía, nadie me obligó a méteteme en
esta relación, nadie nos obliga nunca a nada, somos nosotros los que nos
metemos en problemas, por caprichos, por ingenuos o por estar aburridos; a vos
también te habrá pasado alguna vez; aunque ahora se te ve bastante tranquilo.
Daniel no esperaba esa devolución, se sintió aliviado,
primero porque la mujer no lo había rechazado, sino todo lo contrario, le había
dado pie para continuar con la conversación. Se sentía un poco confundido y
empezaba a ponerse ansioso, hacía mucho tiempo que no tenía una charla con una
mujer. Por momentos pensaba que ya nunca mas podría a llegar a entablar una
relación afectiva. Por diversos motivos, se empezaba a sentir viejo; siempre
había estado pensando en como serían los días en los que ya no se sienta
atractivo para las mujeres; cuándo era mas joven, desde la adolescencia salir a
la calle tenía el incentivo adicional de sentir algunas mujeres podían sentirse
atraídas por él, y también tenía la esperanza, aunque con el tiempo cada vez
menos, de conocer alguna de ellas y empezar una relación o simplemente que pase
algo interesante. Pero en los últimos tiempos se fue dando cuenta que ya no
resultaba ser interesante para el sexo opuesto, que pasaba desapercibido. Como
consuelo también creía que las mujeres que podrían a llegar a fijarse en él
también ya sentían algo similar, y es por eso que actuaban con indiferencia
ante los hombres; tanto ellos como ellas ya habían pasado esa etapa en dónde se
pensaban en esas cosas, mas bien todos los pensamientos de la gente “madura”
estaban absorbidos por las cuentas que tenían que pagar, los hijos, los padres
que ya estarían grandes y eran motivo de preocupación, los problemas en el
trabajo, el precio de los comestibles, los arreglos que hay que hacer en la
casa y muchas otras cuestiones que poco tienen que ver con la pulsión sexual y
el deseo.
Habia algo de esa mujer que que le recordaba a Andrea; la
madre de su hijo, el nunca la llamaba su ex mujer; la tenia tan presente en su
vida que nunca podría llamarla ex; no seguía enamorado de ella, o quizás si,
siempre se preguntaba porque no podía cortar lazos con ella; ¿sería por lo
maravilloso que era es sexo?, los primeros tiempos luego de la separación quiso
creer eso, pero con el tiempo se dio cuenta que había algo mas que eso. El
decidió separarse, y ella no lo aceptaba. Los primeros tiempos fueron muy
difíciles. Ella no podía entender que el la quería, pero que no soportaba su
carácter extremo, sus formas violentas de decirle las cosas. Cuándo se
conocieran ella lo había estimulado de una manera que el sintió que nadie lo
había hecho, y le gustó, se enamoró, pero no solo de ella, sino de esa parte
que lo hacia sentir bien y de otra parte que el quería que fuera, pero que no
tenia. Y luego de la separación trato de alejarse, la odió por momentos, pero
siempre la tenía presente. Y aún hoy sigue esa obseción; después de haber tenido
parejas, de haberse alejado.
Andrea ya no era la misma; su físico ya no era el mismo, y
sin embargo Daniel se seguía exitando con ella; llegó a al punto de no sentir
estimulo por ninguna otra mujer.
Siempre se analizaba a el mismo, y no podía entender como no
lograba cortar ese vínculo. El comienzo había sido muy fuerte; ella lo buscó a
Daniel. Después de su gran decepción y con el autoestima por el piso; apareció
en su vida; con la simple excusa de una consulta sobre su trabajo; y enseguida
lo sedujo de una forma que el no tuvo otra opción que dejarse envolver por sus
encantos.
Hacía tiempo que estaba solo; si no era por el trabajo, su
vida se iba a acortando. Muchos amigos infelizmente casados; apenas podían
salir solos cuándo sus mujeres los mandaban a comprar, o pasear a sus perros.
Otros, sin ningún compromiso de pareja, ya no tenían muchas ganas de salir; la
excusa era siempre la plata o el cansancio; la realidad es que Daniel también
estaba perdiendo las ganas de salir. El mundo moderno le resultaba cada vez mas
ajeno; y cuándo salía a la calle todo lo fastidiaba. A veces pensaba que si
tuviera la oportunidad de meterse en un asunto riesgoso, tendría alguna
motivación, y aunque siempre le escapó a los riesgos, esta vez esperaba que su
vida se exponga a alguno, del que, además pudiera sacar algún provecho.
Luego de caminar bastante; decidió volver a su casa; los
domingos la soledad siempre se duplica; pero estaba cansado y tenía la certeza
que llegaría, comería algo y se podría acostar a dormir, sabiendo que su
cansancio lo vencería temprano.
Cuándo llegó a la puerta de su edificio se encontró con la
mujer del bar, parecía estar esperándolo. Sin embargo, ante la sorpresa de él,
le dijo que ella vivía en uno de los departamentos; y que había salido a fumar,
ya que no le gustaba que quede olor en el interior. Daniel, le pidió un
cigarrillo, había fumado muy poco en su vida; y no lo hacía desde hace varios
años, pero pensó que de esa forma tendría la excusa de conversar un poco mas
con ella. Hablar con ella no solo era una forma acercarse; de seducirá, la
mujer le gustaba cada vez mas; quería acostarse con ella; quería tocarla, pero
además sentía intriga; también intuía que había algo de peligro en esta
aventura; y Daniel descartaba todo lo que pueda llegar a tener una mínima
posibilidad de peligro; hasta en las películas que miraba se sentía incómodo si
el protagonista corría demasiados riesgos; por eso elegía mirar aquellos films
en dónde todos los personajes estaban seguros de que nada grave les podía pasar.
Pero en los últimos tiempos ya dejó de preocuparse de mantenerse siempre
seguro; creía que por no haber corrido algunos riesgos su vida se había vuelto
tan aburrida. No solo quería hablar con la mujer, necesitaba hablar con
alguien. Poco a poco se fue dando cuenta que pasaba momentos muy extensos en
absoluta soledad. Sino fuera por el trabajo; podía pasar dos o tres días sin
comunicación personal con alguna otra persona; salvo las palabras obligatorias
que intercambiaba cuándo iba a hacer las compras con el vendedor de turno.
Pasaba tanto tiempo solo que cada vez conversaba con el mismo; quizás era una
forma inconsciente de sentirse acompañado; entendió que la gente que esta
totalmente sola como los que están fuera del sistema y excluidos de la sociedad
comienzan a hablar solos porque esa es la forma de comunicarse con otro. No iba
a llegar a ese extremo porque su vida social siempre fue muy amplia; pero con
el correr de los años y los tiempos en que la comunicación personal esta siendo
sustituida por dispositivos electrónicos; sumado a no tener una familia con la
que conviva, todo lo llevaba a estar solo con el mismo. Y la gente sola llega
un momento que se desdobla; de una persona hacen dos; como una forma de estar
con alguien; pero ese ser duplicado no es mas que un “otro yo”, al que no se le
puede mentir demasiado, al que se lo manipula según su conveniencia; lo que
hace que ese vínculo de dos en uno no se vuelva una solución a la soledad; sino
algo que al darse cuenta que sigue siendo uno solo; potencia ese sentimiento.
-
No
sabía que eramos vecinos –dijo Daniel mientras intentaba ocultar lo gratamente
que le resulta ese encuntro
-
Yo
si; te vi varias veces, es verdad que nunca nos cruzamos en el edificio, pero
te vi entrar cuándo venía atrás tuyo. A veces aminoraba la marcha, no me gusta
socializar con los vecinos; a veces hasta me cuesta tener que saludar;
últimamente me molesta todo; ya se soy insoportable; antes no era asi; debo
estar envejeciendo. Ademas tengo la idea de que todos los que viven acame consideran
rara; las mujeres me miran con desconfianza; no sé porque genero esa sensación
en la gente.
-
A
mi no me parece eso; quizás debe ser que cuándo no interactuas con los otros
piensan que escondes algo, que tenes
miedo que descubran algún secreto tuyo; igual viste como es la gente de los
edificios; de las ciudades modernas, todos desconfían de todos; algunos se
sonríen, se saludan y hasta hablan con los demás, pero después se pasan
sacándose el cuero unos a otros.
-
Si,
la típica de hipocresía. Pero bueno, no todos
deben ser asi; vos seguro que sos bastante diferente.
Daniel sintió el impacto de esta afirmación y no pudo
contener su sonrisa; ella lo había alabado; no sabía muy bien como continuar la
conversación; esto le sucedia muchas veces, cuándo alguna mujer le interesaba,
creía que en algún momento iba a echar todoa perder; desconfiaba de su poder de
seducción; nunca sabía se debía avanzar o esperar el momento indicado para demostrar su interés.
Hubiera preferido terminar la charla en ese momento, saludarse calidamente y depedirse hasta un próximo encuentro. Esa postura era algo carácteristico en su vida; ya había conseguido un logro importante; ¿para que arriesgar mas?, lo mejor ahora sería entrar a la seguridad de su departamento; descorchar una botella de vino; poner un disco de Miles Davis, relajarse y regodearse en lo ya consguido; seguramente habra nuevos encuentros con ella; y mientras tanto podía disfrutar de la ilusión de conquistarla. Podría soñar con ella; masturbarse con su imágen en la cabeza; seguramente era del tipo de mujer que se entregaba alocadamente en una relación sexual; de carácter dominante y disfrutando al máximo y exigiendo siempre mas.
Pero la conversación continuo, y ella dijo que sentía la necesidad de haberla contenido en un momento difícil; lo invitó a pasar a su departamento para beber un vino; no tuvo ningún reparo en hacerlo; lo hizo muy segura de si mismo; como teneindo la absoluta certeza de que el no se iba a negar; y así fué que su prudente plan de ir despacio y dejar la conquista para mas adelante se desmoronó con solo una propuesta de ella.
Al otro día Daniel se sentía muy bien de ánimo; lo de la noche anterior fue un estímulo para realizar otras actividades que simepre posponía. Fue a jugar un partido de futbol con amigos, una actividad que siempre disfrutó y había dejado de hacerla durante mas de 20 años; salvo algunos picaditos aislados, que ni siquiera cuentan ya que nunca logró la continuidad que tenía en su juventud. El futbol siempre fue una importante para Daniel; durante el comienzo de su adolescencia era lo único que le importaba; poco a poco empezó a interesarse por la música, luego los libros y el cine; y ya la pelota tenía que competir con otras atracciones. Pero los momentos en que mas dejaba al futbol de lado era cuándo andaba con alguna novia; las mujeres pasaban a ser la prioridad número uno; y no siempre se trataba de disfrute; a veces era sufrimiento, y en esos casos, su mente era dominada por los problemas de pareja; y no habia lugar para cualquier otro tipo de sitracciones, eso es una de las cosas de las que se arrepiente cuándo rememora aquella parte de su vida. El es el único lugar en que uno vuelve a ser un pibe de diez años; volver a ponerse los pantaloncitos cortos, la remera de tu equipo; correr atras de una pelota; sería difícil que un adulto jugara con muñequitos playboy tirado en el piso, o a la escondida, o armar casas y coches con rastings, sin embargo, jugar a la pelota no da niniguna verguenza, aunque las piernas no respondan, y la pelota pase cerca nuestro sin nisiquiera tener el reflejo de poder pararla; uno se siente que recuperó la dignidad que muchas veces nos robó el mundo adulto. Otros compañeros de oficina, casi siempre jefes o personol jerárquico no se permitían esas licencias; seguramente se levantaban a la mañana pensando en la forma que ese día podían demostrar su falso poder. Se creen que su lugar en el mundo es muy imporatnte que para permitirse jugar a lo que sea, como si de ellos dependiera el futuro de la humanidad, y sin ponerse a pensar que el cementerio estaba lleno de gente como ellos, totalmente reemplazables y prescindibles. Por eso Daniel nunca tuvo esa "ambición" de progreso; siemore creyó que esa palabra "ambición" estaba sobrevalorada; que era una mera excusa que ponían los mediocre para reforzar su ego. En todo caso su única ambición era estar en un estado de equilbrio, que sería lo mas cercano a sentirse feliz. Equilibrio era lo que buscaba; lo había buscado en sus libros budistas cuándo era mas jóven, en la literatura de Hesse, nunca lo había conseguido, pero con el tiempo trataba de llevar a la préctica de su vida cotidiana lo que buscaba, es decir, no sentirse excesivamente extasiado cuándo algo le había salido bien, cuándo había conseguio algún logro o alcanzado un deseo que hacía tiempo buscaba; ni sentirse terriblmente mal cuándo se sucedía algo muy malo, un incidente que lo perjudicaba, que lo contrariaba o alejaba de sus deseos y objetivos, no debía dejar que un incidente de estos lo arruinen, lo dejen sin reacción. De esta norma exceptuba los hechos "trágicos", de los cuales los tomaba como casos execepcionales y que se dab muy pocas veces en su vida; como lo fue la muerte sorpereiva de su padre cuándo Daniel salia de su adolescencia, en esas situaciones uno permitía derrumbarse, auqnue sea por un período corto de su vida. Pero en todas los otros hechos desaofotunados que se se presentaban, lo primero que intentaba pensar, es si en ese suceso corría riesgo su vida. Es decir, si una novia lo dejaba, o le iba mal en un exámen o había cometido un grave error en su trabajo, lo primero que hacía era medir las consecuencias desde lo mas grave; entonces primero pensaba "¿esto que pasó es malo?, pero me puede llevar a la muerte"?, como la respuesta siempre era negativa, esa tranquilidad ya le daba un respiro y de ahí en mas comenzaba su recuperación. Entonces el suceso desafortunado ya no parecía ser tan grave. Y luego iba un poco mas lejos; no solo ese incidente lo puede llevar a la muerte, aunque no le hubiese pasado ese desacierto, de todas formas la muerte lo alvanzaría, como a todos, en algún momento; teniendo en claro estos conceptos podía dediacrse a enfrentar el problema con otra actitud; claro que no siempre le daba resultado, pero era una forma de transitar con mas tranquilidad y "equilibrio" estos malos momentos.
A la noche cuándo llegaba a su casa, a unos cien metros ya podía ver las luces de los patrulleros; recíen al acercarse al edificio, descubrió que se trataba de su entrada. Tambíen había una ambulancia y algunos reporteros de televisión. Algunos vecinos estaban afuera, preguntó a uno de ellos, que sin salir de su asombro le hizo un resúmen de lo acontecido:
- La mujer rara, recien me entero que se llamaba Pamela; vivía sola, pero a veces la visitaba un hombre, y algunos dicen que peleaban bastante, el tipo era casado y parece que un poco agresivo, porque cuándo se la llevó la policía, ella gritaba que ya no le iba a pegar mas a nadie, y que se lo lleven asi como lo encontraron a su esposa; mira que estaba loca la mina. Hacía una semana el portero vió que trajeron un frezzer, parece que lo tenía todo planeado, porque lo compro solo para meter el cuerpo adentro y tenerlo no sabemos hasta cuándo.
Daniel no dijo nada, subió a su departamento, lo primero en que pensó en aquella frase que ella había dicho cuándo se conocieron, hablando de ese hombre en pasado, como si ya no existiera; ¿podría ser que ella había cometido el homicidio hace varios días y que el y ella habían hecho el amor la noche anterior en el mismo departamento en dónde estaba su cádaver en el frezer?. No podía pensar bién. Luego comenzó a pensar hasta que punto el podía llegar a estar comprometido, ya que había estado en el lugar del hechi y con la mujer asesina. ¿tomarían huellas digitales?, las de él estarían por todas partes.
Tenía el wiskie disponible simpre para estas ocasiones; mucho mas eficiente que el clonazepán, además, la secuencia de sacar ese vaso especial para el escoces importado, ponerle hielo, abrir el aparador para sacar la botella, y servirse, lo hacían sentirse dentro de un film Noir en dónde el protagonista se ve en apuros, pero lejos de desesperarse, se toma ese instante para disfrutar el placer de un trago que le ordene las ideas, y lo haga pensar razonablmente. Entonces aplica su propio axioma: "que es lo peor qie me puede pasar. Sin dudas la respuesta es la muerte; bién, no hay riesgos de eso. Yo estuve con la mujer asesina en su depratamento y con muerto adentro; pero; ¿de que se me puede acusar? yo no sabía nada? porque ella podría a llegar a involucrame, si yo a ella no la perjudiqué en nada?".
Se quedó dormido profundamente; luego de unas horas despertó y con una claridad y sguridad como muy pocas veces habia tenido. Estaba decidido a ir a la comisaria y declarar todo lo que había vivido con esa mujer. Antes de salir de su departamento lanzó el dado y quedaron los 5 puntos expuestos frente a su cara, esgrimió una sonrisa y salió aún mas decidido
Luego de declarar todo, le diejeron que no salga del pais; que solo iba a prestar declaración en calidad de testigo. Las sorpresas no terminarían aún. Llegó a su trabajo, notó un clima raro; nadie trabajaba, pero todos rumoreaban entre sí en varios grupo diseminados por distintos lugares. En proncipio pensó que se trataba de lo que le había pasado a él; en realidad tenía relación con el caso, pero la afectada era Luciana. Se le acercó uno de sus compañeros mas cercanos.
- Mataron al marido de Luciana; esta en todas la noticias; vos debes saber mejor que todos, lo encontraron en un departamento que está en tu mismo edificio. ¿conocias a la mina?
Daniel, contestó lo justo y necesario para salir del paso, antes que lo interceptaran otros compañeros salió rapido a la calle; compró un cigarrillo suelto en el kiosco y volvió a fumar despues de muchos años. No sabía bién que es lo que tenía que sentir; eran varias cosas en poco tiempo; miedo; incertidumbre ¿alegría? ¿una pequeña esperanza?. ¿"mala" mujer era la que le estaba abriendo el camino?. Pensó en el dado; pensó en el futuro.
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